¿VIEJO O NO TAN VIEJO?

¿Ya estoy viejo? No, no, no. ¿O sí? Bueno, no tanto. Me siento bien, con fuerza, con ganas de hacer muchas cosas. Sí, es cierto, también me canso un poco más rápido. Pero tengo mucha experiencia que puedo compartir con personas más jóvenes, si quieren.

Carlos, ese día, se había levantado con espíritu filosófico. Mientras desayunaba, esos y otros pensamientos discurrían por su mente, sin sentido, pero intensos. ¿Qué le pasaba? Ni él sabía. Tal vez era lo que le habían dicho unos días antes y que, sin notarlo, empezaba a molestarlo por dentro. Le habían dicho que ya estaba grande para el trabajo (es decir, ¡¿viejo?!). No entendió bien lo que pasaba. Sin embargo, eso le habían dicho en la entrevista de trabajo a la que acudió.

Se había quedado sin trabajo. La empresa en la que había trabajado por más de 10 años lo despidió sin previo aviso. Crisis, reestructura, gastos, tiempo. Quien sabe que le dijeron. Solo entendió que ya no tenía trabajo. ¿Qué haría? Toda su vida y forma de vivir cambiarían de un día a otro. Empezar de nuevo en otro lado. ¿Tenía ganas de hacerlo? Realmente no. Tenía la idea de trabajar ahí hasta que llegara a viejo. Otros 15 o 20 años más. No ahora.

Dos meses después estaba en una constructora pidiendo la vacante de electricista. 30 años de experiencia, había sido supervisor y otros puestos de mayor nivel. Se sentía con mucha seguridad de obtener el empleo. Cumplía con todos los requisitos. Para lo que no estaba preparado era que le dijeran que NO, pues ya estaba grande. ¿Grande? ¿grande para quién? ¿comparado con quién? ¿con la señorita que le dijo eso? Puede ser. Para el IMSS no. Hace unos días fue para saber si podía obtener una pensión. Un amigo le dijo que si podía. Allá le dijeron que no. Que aún era joven. Tiene 52 años señor, esta fuerte, aun puede trabajar. Regrese en unos 8 años, eso le dijo el amable señor que lo atendió después de 2 horas de esperarlo de una reunión (el café con los compañeros).

Entonces, ¿soy viejo o no? Eso depende del lugar al que vaya. Mientras, Carlos busca desesperadamente una nueva oportunidad laboral.

Lic. Francisco Meraz

Asesor financiero

Deja un comentario